Somos increibles

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lunes, 17 de mayo de 2010

¿Algún problema?

El Domingo, en casa de mi abuela estuve ojeando la revista "¡HOLA!"
En las primeras páginas había una familia de excesos, con un ático con vistas a Central Park de New York de los que dices... hay cinco vidas paralelas en toda esta gente y ¿sólo te muestran la más aburrida? Hasta el niño tenía como juguetes limusinas en lugar de hot wheels.

Pero cual es mi sorpresa cuando veo a mitad de revista (llevaba ya unos 90 segundos invertidos en todo aquello), unas inquietantes fotos que, por qué no decirlo, albergaban un mensaje oculto que el protagonista, Carlos Larrañaga, había dejado eternamente en el celuloide. La primera de las fotos fue esta:
El móvil con el que saqué las fotos... sí; deja mucho que desear o ¿también se quedó absorto ante tanta perplejidad? Aun así, está lo suficientemente claro como para divisar esa preocupación que altera sobre todo la zona orbicular de los ojos y la parte buccinador. Llamo la atención a todos aquellos que puedan resolver este turbador semblante. Paso la página y..............


¡¿qué le pasa?! Acaso el fotógrafo le decía "espera... espera... espera... ¡LIMBOoooo!"; y después de que Larrañaga articulase ese vacilante rostro, ¿presionaba el disparador? Seguimos, caso abierto y paso de página.
Oh!!!


¡Pero ¿qué?! Aún más reconcentrado, si cabe, en sí mismo! tanto que llega a hundir sus labios entre sí para evitar pronunciar su secreto,el cual parece que quiera salir por los ojos.

Afortunadamente, no leí nada de esa revista debido a mi gran desinterés e incompetencia de una buena sobremesa. Nos quedaremos con la incertidumbre por siempre.
"¡ADIÓS!"

2 comentarios:

  1. Jamas crei que alguien podria levantar una ceja con tanto impetu, "extremadamente forzado" es una descripcion bastante lejana del nivel al que llega el rostro de este señor... acojona, ¿seguro que no esta sacado del museo de cera?

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