Hace meses, durante los exámenes, cada vez que paraba por casa escuchaba un sonido, siempre el mismo. Un pájaro. Pero no uno cualquiera, sino un pájaro con sistema antirrobo. Se me ocurrió grabarlo y este es el resultado:
¿Qué pudo ser?; ¿un coche que atropelló al pájaro?, ¿un pájaro que se comió al coche?, ¿un pájaro con pánico a que le metan mano?, ¿un coche con ganas de volar tras quedarse sin drogas?, ¿una cabra con tiritas en los genitales?. ¿Qué pudo ser, lo que causó tal nexo entre vida y arte? (para los que no me conozcan, los coches son arte ¿vale?).
Si os fijáis, el alarm-bird goza de todos los detalles y extras como el apagado a distancia. Se puede percibir éste cuando, al final, la alarma se apaga con dos pitidos secos, obviamente causados por el dueño del birdcar. Este puede ser una nueva revelación de como todos los seres vivos queremos ser un poco más coches cada día; una obsesión arraigada en nuestra presencia junto a ellos, los automóviles.
Lo primero, lo tuyo con los coches es un problema. Lo segundo, el cartel de advertencia da Bastante miedo, yo no pisaría un lugar en el que una banda de urracas puede abalanzarse sobre mi cuan banda de hoolingans desde arriba o desde abajo. La cosa asusta aun más cuando recomiendan llevar sombrero o casco de bici para protegerse y advierten a los ciclistas de que bajen de su bici y hagan el recorrido a pie. También recomiendan armarse de palos, paraguas para más adelante advertir que, si se les ataca, los bichos se vuelven más agresivos... Lo dicho, tan terrorifico como para inspirar una peli de Hitchckoc...
ResponderEliminarjajaja aunque el cartel no tenía que ver con el texto, tenía que ponerlo. Algun día tengo que hacer una recopilación de carteles como este y comentarios como el tuyo xD
ResponderEliminar