A pesar de la manifestación que acabo de hacer, nunca dejemos de lado los comentarios chorra por favor.
Y la pesca con mosca no es chorra, que me ha hecho pensar.
Acabo de terminar los exámenes, esta noche me voy a poner un gin-tónic por Madrid y acabo de dormir, que no es poco, pero... he visto un documental en La 2 sobre la pesca con mosca y me han dado muchas ganas de ir a un río o a un bosque. De aprovechar el solecito, el aire fresco y escuchar la naturaleza. Me ha sorprendido porque, por otra parte, tengo ya ganas de liarla de fiesta. ¿cómo puede ser?
Ambas preferencias son opuestas:
- Mientras que en el río respiras, en un local inhalas tu sudor; una vez evaporado, fruto del calor y del calentón, estos aromas, bañados en perfumes, alcanzan la altura de la nariz y de nuevo, aunque algo más remezclados, están en casa.
- Mientras que en el río escuchas el silencio de la naturaleza, el un local escuchas entre acordes, la naturaleza deformada radiando estallidos en celo.
- Mientras en el río te relajas y piensas, el un local, aunque quieras, por alguna extraña razón no puedes hacerlo y lo único que piensas te estresa: "¿cómo vuelvo a casa?" y "¿he ligado hoy? La próxima vez será".
- Mientras en el río pescas con mosca, en el local... pescas con mosca.
Ya es de noche, me voy de moscas.
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