-María, ¿dónde te has comprado esa falda? -Pues te cuento, me dijo Maruja que la tienda de Almería estaba en liquidación -¿Almería? -Sí, la de al lado de la panadería nueva donde antes estaba la frutería de Eze. -Ah! ¿enfrente de la iglesia? -Sí, pues Almería está detrás. -Ah! sí sí sí sí. Ahí antes iba a rehabilitación al centro de salud. -Exactamente, por cierto ¿qué tal vas con la pierna? -Pues ahí anda, depende del día..., así me levanto. -Con el solecito tan ricamente. -Pues sí mira, me he dado un paseo para andar que he dejado la olla a fuego lento que estoy haciendo acelgas que viene mi hijo y nunca come verduras. -¿Quién, Paco? -Sí, pues he andado hasta el Corte y ahora ya parece que me cansaba y digo, me voy a sentar. -Pues claro. Yo con la nieta que acaba de salir del colegio y esta semana anda mi hija con mucho trabajo. -Qué grande está ya Andreita. -Está haciendo gimnasia ahora. -¡Andreita, hija! ¿haces gimnasia? -Sí. -Qué bien, a ver si te vemos por la tele un día ¿no? -Sí. -Cómo se va pareciendo a su madre ¿e? -Uy si la vieras antes de cortarse el pelo, era igualita, igualita. -Bueno, pues me recojo acasa que ya estará lista la comida. -Pues sí que ya hay que comer ¿verdad Andreita? -Ala María, mañana nos vemos otro rato. -Venga. -Adiós. -Adiós, adiós. -Adiós Andreita! -¿Qué se dice? -Adiós. -Qué maja, adiós. -Adiós, adiós.
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