Somos increibles

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jueves, 22 de abril de 2010

¿te gusta conducir?


No he hablado todavía de los coches en mi blog; para los que me conocen, esto es rarísimo e incluso se estarán pensando si soy yo realmente el que escribo tantísimo y el que ha conseguido tantos lectores y seguidores en este fantástico blog. Pues... basta! Ya es hora de empezar a decir algo acerca de esas obras de arte andantes que son los automóviles.
Habéis leído bien, son obras de arte. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (RAE, o como diría un profesor de secundaria que tuve, RALE), el arte es toda aquella "Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros." Pues bien, lo primero que hay que matizar respecto a "desinteresada" es que hay miles de diseñadores e ingenieros en el mundo trabajando en el mundo del motor, que si bien es su forma de ganarse el pan, trabajan en proyectos con absoluta pasión, donde mediante un briefing de su jefe, realizan un trabajo impresionante con grandes equipos de personal y técnicos para realizar, al fin, una pieza comercial que se construirá en serie. Pero... y el trabajo de ese ingeniero-diseñador-artista, ¿no es, sino la expresión de su conocimiento y su visión de lo que tiene que ser al final, un coche de producción en serie? Una cosa es que no sean piezas únicas (hay que decir que hay coches solo aptos para sultanes y poco más que son piezas únicas, hechas a mano y con su sello de distinción por todas partes; pero no es lo habitual), otra cosa es que se fabrique en serie de una forma totalmente lucrativa, pero al fin y al cabo, es la creación de un equipo de ingenieros que han sabido realizar, mediante sus conocimientos y preferencias, un esquisto trabajo.

Un trabajo que cualquier persona puede observar, tocar e incluso sentir. Y digo sentir porque un coche transmite millones de sensaciones y emociones a quien lleva de ocupante. No hace falta ser un piloto experimentado dentro de un circuito que exprime cada límite del mismo, sino que con una sencilla conducción por carretera, autopista, urbano, sea relajada, deportiva o económica, puede sentir desde la más típica libertad de movimiento hasta sensaciones de cualquier tipo. ¿y qué es lo que ese ingeniero quería transmitir con su obra? Pues que los ocupantes del vehículo disfruten desde esa sencilla libertad, hasta la pasión y adrenalina que se puede descargar en cada curva o aceleración.

Yo soy un friqui desde que tengo conocimiento de mi existencia (o incluso antes) que nunca he sabido decidirme por mi coche favorito; y es por esta razón. Depende del uso que le quieras dar, cada coche transmite unos u otros valores y sentimientos. Y desde el tacto de sus líneas, la disposición a sus mandos, el bramante sonido del encendido del motor, la aceleración sin controles electrónicos, el impulso que te transmite en el cuerpo, sentir como tus ojos se abren desproporcionadamente, decidir una maniobra, sentir las distintas fuerzas y energías físicas como la energía potencial, la cinética o la fuerza centrífuga, la capacidad de respuesta a su conducta, la previsión de movimientos, las vibraciones por todo el cuerpo y en general toda esa fuerza y potencia que eres capaz de sentir sabiendo que todo depende de tus pies y brazos... es algo indescriptible. Y más aun con las características de su motor, su sistema de transmisión y suspensión, su reparto de pesos, y un largo etc., que disfrutarás más conociéndolo de antemano para entender las reacciones que tiene un vehículo en concreto.
Pero incluso alguien a quien le de igual un coche que otro y que ni siquiera quiere sacarse el carné de conducir, es capaz de decir si este coche le gusta más que otro y si ha tenido un sereno y relajante viaje en una berlina de lujo, decir al salir "que bien va el coche" o si sube en un Ferrari, decir entre grito y grito "¡madre del amor vendito de todos los santos florecidos!".

Es un objeto del que hay que distinguir entre la obra que crea el artista o ingeniero, a lo que luego nosotros vamos a poder comprar, y es que en cada coche, siempre existe esa esencia de arte por muy interesada que haya sido su construcción.
Por todo ello, respetemoslo y por supuesto, respetemos nuestros hígados y los de los que nos rodean; porque no dejan de ser máquinas de matar si les perdemos el respeto merecido, o que por lo menos, nosotros nos merecemos.

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